
Nuestra Ayuda
Aunque a la mayoría de nosotros no nos importa hacer favores de vez en cuando, difícilmente alguien quiera hacer una carrera de eso. Desgraciadamente, algunas personas no se preocupan en absoluto de causar inconvenientes a otros, si eso les ayuda a ellos a lograr lo que quieren.
Gente como esta, no necesita ánimo, para intentar hacernos sus sirvientes personales.
Una vez que ellos nos han "echado el ojo", nos pueden pedir casi todo: transportarlos, reparar una cañería, bañar el perro, compras de supermercado, hacerles un préstamo, o ejecutar cientos de otras actividades no deseadas.
Cuando hemos agotado nuestro enorme e inefectivo stock de tácticas de demora y sentimos que no tenemos elección sino rendirnos a sus pedidos, lo hacemos de mal humor, resintiendo aquello que nos sentimos incapaces de rechazar y aborreciéndonos por nuestra debilidad.
Aunque ayudar a esas personas puede darnos algún placer inicialmente, nuestros buenos sentimientos se desvanecen, cuando finalmente realizamos que estamos siendo usados.
¿Cuál es nuestra obligación cuando otros buscan nuestra ayuda? Obviamente, no hay una respuesta única para todo el mundo.
Mientras sería desacertado hacer cualquier cosa que otros nos piden, sería insensible y cruel rechazar automáticamente sus pedidos.
Mientras algunas personas piden asistencia solo cuando los asuntos son serios, a otros no les importa en absoluto, hacernos perder tiempo en trivialidades.
Es más simple, por eso, aprender a categorizar los pedidos de ayuda; ¿son una necesidad o un antojo?
Una vez que hicimos esta distinción, podemos acordar conducir a alguien para buscar una medicación en una situación de apuro, pero no queremos oficiar de chofer para alguien que está buscando cualquier otra cosa y puede ir por sí mismo. Cuando somos claros en la diferencia entre necesidades y antojos, nos desagrada menos permitir el triunfo de la persuasividad de otros sobre nuestro sentido común.
Hay un océano de diferencia entre aquellos que requieren genuinamente ayuda y aquellos que podrían manejar sus asuntos por si mismos, pero prefieren no hacerlo.
Cuando ayudamos a la gente que no lo necesita, los animamos a depender y les dejamos creer que ellos pueden evitar responsabilidad por sus vidas. Aunque podemos enfrentar objeciones cuando rechazamos ayudar, con el paso del tiempo todo el mundo sale adelante, cuando aprende a cuidarse por sí misma. Recordar que a veces no ayudar a alguna gente, es un favor más grande que salir en su ayuda.
No estamos obligados a hacer cosas meramente porque la gente nos pide. Si se nos pide hacer algo que mas bien no hemos querido, somos libres de decir "no". Esto no solo incrementará nuestro auto respeto, sino que incrementará el respeto de otros hacia nosotros.
Cuando tenemos problemas en rechazar, somos fácilmente victimizados y a menudo somos mirados con desdén. Si no decimos "si" cada vez que se nos pide, la gente será más apreciativa de nuestra ayuda cuando la damos.
No prestes atención a tu ranking de popularidad. Algunos de nosotros somos temerosos de ser firmes o asertivos porque pensamos que se disgustarán, se enojarán, y, por supuesto, eso es posible.
Pero quienes resienten nuestra defensa de nosotros mismos, no son la clase de gente que serían nuestros amigos, de ninguna manera. Nuestros amigos solo están interesados en nuestro bienestar en la medida que eso afecta su propio bienestar. Intentar complacer a otros -más allá de lo considerable- no nos hace populares, más bien explotados y de baja apreciación.
Jerry Minchinton - Wising Up: To stop making such a mess of your life
¡Necesitas ser un miembro de FuturoPR para añadir comentarios!
Participar en FuturoPR